El versátil Pedro Ispizua parece abandonar momentáneamente
su racionalismo cool y sus elegantes aderezos Art Deco para adentrarse en los
rincones más soñadores de un tardío Art Nouveau.
Un chaflán, un ático o un simple juego de luz pueden suscitar una emoción estética. La suerte de una ciudad es cuando el tiempo y el azar la pueblan de edificios asombrosos capaces de provocar esos sentimientos. Bilbao es una de esas afortunadas.
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martes, 24 de julio de 2012
Kiosko del Arenal, Ispizua enamorado
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Pedro Ispizua
jueves, 19 de julio de 2012
Edificio de oficinas en Diputación, eslóganes en piedra
Rafael Fontán se emplea a fondo en este sugestivo edificio de
1947 con un racionalismo épico y resuelto. Más allá del los reposados patrones del género de la Bauhaus , opta por una
solución dinámica con las agresivas ventanas en esquina. La relación con la
arquitectura local se establece a través del revestimiento ocre de arenisca, que
tiñe el resultado final de un casticismo inesperado.
domingo, 11 de septiembre de 2011
Viviendas en Iparraguirre – Licenciado Poza, el lenguaje secreto de las torres
La diferencia de Bilbao frente a otras ciudades más meridionales es que el paseante ocioso puede mirar hacia arriba sin miedo a sentirse cegado por el sol. Así, si superamos la irritación de los cielos turbios podremos disfrutar de uno de los mejores regalos arquitectónicos que nos ofrece el ensanche bilbaíno.
Los años treinta del siglo pasado propiciaron un universo de torres en esquina que nos cuentan historias o nos sugieren paisajes. Es difícil que nos dejen indiferentes y la torre del edificio de viviendas de Iparraguirre esquina con Licenciado Poza es un ejemplo provechoso.
Los motivos de evocación maya son un argumento a veces utilizado por los artesanos del Art Deco, y en esta ocasión la nítida silueta de la torre con sus estilizados y amenazantes águilas en las esquinas nos hacen echar de menos al ilustrador Frederick Catherwood, que a mediados del siglo XIX redescubrió la civilización maya junto con John L. Stephens y publicó una maravillosa colección de litografías. Cualquier dibujo suyo de está torre hubiera podido ser mucho mas sugerente que la fría imagen de una fotografía.
domingo, 28 de agosto de 2011
Edificio de viviendas en Gran Vía, la fachada como lienzo
Pedro Ispizua es un de esos notables arquitectos, con personalidad y una forma de hacer propia, que tanto han contribuido a modelar Bilbao. El edificio de viviendas de Gran Vía esquina con Gregorio de la Revilla (1945) podría ser un arquetipo de su estilo.
Ispizua propende al racionalismo canónico y preceptivo, pero en ocasiones no resiste la tentación de utilizar esas fachadas limpias como un lienzo para el expresivo Art Deco. En este edificio de Gran Vía la base es tal vez más neutra que racionalista, ya que la esquina es achaflanada más que curva y no esta presente ese delicado juego de líneas horizontales y curvas suaves que precisa esta escuela.
Como en tantos edificios de Bilbao, el gran despliegue estilístico se produce en las últimas plantas y sobre todo en las torres que rematan las esquinas. Aquí, el paseante sereno que alce la vista, a diferencia de todos aquellos que hormiguean a diario la Gran Vía abrumados con sus negocios y sus desventuras, puede contemplar el ejercicio de Art Deco que nos ofrece Ispizua. Tres elementos; las esculturas, las fuertes nervaduras verticales de la parte más alta de la torre y los cuatro pináculos de corte balístico, bastan para fijar una vez más la impronta de un arquitecto y la personalidad de una calle.
El lugar de los buenos lienzos es el museo y la Gran Vía tal vez sea el mejor museo de Bilbao.
Edificio de viviendas
Gran Vía – Gregorio de la Revilla
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