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viernes, 23 de septiembre de 2011

Iglesia de San Nicolás, el sombrero de tres picos

La Iglesia de San Nicolás es el contrapunto religioso del Teatro Arriaga. Ambas ocupan los extremos del Arenal bilbaíno y frente al neobarroco montaraz del Arriaga, San Nicolás nos sosiega con su estilo barroco auténtico y crepuscular, que preludia un neoclasicismo ya inminente.

Los dos edificios lucen enormes tambores en sus cubiertas, el del teatro cubre el patio de butacas y el de la iglesia una gran cúpula semiesférica. Tenemos así dos escenarios que se enfrentan en el Arenal, uno especializado en la lírica y otro en la mística.

Pero también esta iglesia del siglo XVIII, muy bien ejecutada por Ignacio de Ibero, pudo ser un lugar de encuentro en aquel siglo de la ilustración. Los porches que la flanquean seguro que ofrecieron cobijo en los días inclementes a tratantes de ganado bien alimentados, pescadores y quizás algunos gentilhombres con sus casacas, polainas y sus sombreros de tres picos.

Algunos de aquellos hombres tal vez fueron incipientes capitanes del comercio que a lo mejor comenzaban a imaginar una ciudad.

Foto: wikimapia.org


viernes, 9 de septiembre de 2011

Teatro Arriaga, arquitectura en su punto

Dicen que la vida imita al arte, y el arte suele imitar a lo que tiene más a mano, en ocasiones, ese modelo es la repostería. El Teatro Arriaga de Joaquín de Rucoba (1890) entronca con una gran tradición decimonónica de repostería fina que ha repartido esplendidas tartas en forma de óperas y teatros por todas las antiguas capitales centro europeas.

La receta es simple, y suele consistir en una peana más o menos elaborada sobre la que se construye un merengue neobarroco, con una mayor o menor profusión de figuritas según los países o los temperamentos. El Teatro Arriaga nos confirma que Bilbao también dispuso a finales del XIX del talento de una gran generación de albañiles diestros en el uso de la paleta, la llana y la manga pastelera.

La obra de Rucoba se ajusta al canon y no desentona con otras aún más grandes y pretenciosas que abarrotan las estanterías de esta gran confitería que es la vieja Europa. Bilbao puede estar orgullosa de ser otra vez, quizá algo más que un pálido reflejo de París.

Hoy; Teatro Arriaga, Bon Appetit!

Teatro Arriaga
Plaza de Arriaga – El Arenal

Foto: Wikipedia